CATEDRA UNESCO DE TURISMO CULTURAL
 
 
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Hacia un desarrollo sostenible

 

 

Con el foco puesto en la preservación y promoción del patrimonio cultural y natural de nuestra región

El turismo cultural, como una de las mas florecientes industrias culturales, debe ser practicado de manera responsable y ello implica el conocimiento y respeto de la diversidad cultural y biológica y de una planificación basada en los valores de los sitios patrimoniales y la garantía de que las comunidades tendrán una calidad de vida acorde.

Nos encontramos frente a un fenómeno de escala planetaria: en efecto, el turismo es una de las más importantes "industrias" del planeta y su desarrollo, previsiblemente, continuará. La Organización Mundial del Turismo, en su estudio prospectivo "Tourism: 2020 Vision", ha indicado que el segmento de naturaleza y cultura será el sector con mayor perspectiva de crecimiento en los próximos años.

Las oportunidades de generación de divisas y creación de empleo que ofrece el turismo, son un interesante desafío para el presente y el futuro de la Argentina y de América latina, teniendo en cuenta la diversidad geográfica y cultural de nuestros países.
Por otra parte, la preservación y valoración de los enormes recursos culturales y naturales propios de la geografía argentina y latinoamericana, son un factor clave para atraer personas de todas las latitudes del planeta.

Parece imprescindible prevenir cualquier situación de conflicto que pudiera surgir de la actividad turística no controlada, capaz de generar efectos indeseados que causen un daño irreparable en los sitios naturales y culturales afectando su autenticidad e integridad.
El reposicionamiento de la Argentina como polo de atracción de singular belleza estimula todo tipo de proyectos y emprendimientos turísticos que no tienen en cuenta los requerimientos que impone una conservación responsable de los sitios históricos y/o geográficos en tanto constituyen bienes económicos no renovables.

Entre los sitios más frecuentados están -naturalmente- los sitios del Patrimonio Mundial, que constituyen la espina dorsal de la industria turística. De hecho, digamos que la inscripción de la Quebrada de Humahuaca en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO (julio 2003) ha significado un incremento superior al cincuenta por ciento (50%) del flujo turístico, con las consecuencias que ello puede acarrear en un paisaje cultural extremadamente vulnerable y en una provincia que es un verdadero yacimiento arqueológico.

Por consiguiente, para que el turismo no implique más perjuicios que beneficios y se consolide como una oportunidad socio-económica y educativa, hay que trabajar en todas las áreas, desde el Estado y las organizaciones intermedias hasta las empresas y los mismos turistas.

Sólo es posible imaginar una propuesta sustentable de turismo cultural cuando existe planificación, evaluación de impacto ambiental, participación y beneficios para la comunidad local, reinversión en la conservación de los bienes naturales y culturales, y puesta en práctica de estrategias de interpretación ambiental, una de las herramientas más poderosas para contribuir a la educación del turista y a la protección del patrimonio turístico y cultural.


 

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