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Panorama general de la relación entre Turismo Cultural y Comunidades en América Latina

III SEMPAT - Seminario Internacional de Patrimonio y Turismo del Mercosur, se realizó como parte de las actividades de la Presidencia Pro Tempore de Brasil en el Mercosur en el segundo semestre del 2021. El evento tiene caracter bianual, como eje de acción de la Comisión de Patrimonio Cultural del Mercosur, a través de su Comité Técnico de Patrimonio y Turismo.

En ese marco La Cátedra UNESCO de Turismo Cultural de Argentina fue invitada a exponer en el panel Desarrollo local y comunitario basado en la articulación entre patrimonio y turismo:

Buenos días todos y muchas gracias por la invitación a nuestra Cátedra UNESCO de Turismo Cultural de Argentina para brindar un panorama del papel de las comunidades locales en relación al  turismo cultural y al turismo de patrimonio, poniendo la mirada en y desde América latina.

El turismo suele verse como un desafío para los bienes culturales y naturales integren, o no, la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. De hecho lo es en muchos casos, pero también es una plataforma y un vehículo para presentar el patrimonio al público, conservarlo y garantizar su viabilidad económica y social. En tal sentido, el turismo es un mecanismo de equilibrio que conserva y protege el patrimonio en sí. Tanto el turismo como los sitios patrimoniales están expuestos hoy en día a cambios exógenos y endógenos críticos. Entre estos desafíos se encuentran las ramificaciones del Covid-19 y las consiguientes crisis económicas y sociales globales. Por lo tanto, es imperativo allanar conceptual y prácticamente el camino para una revisión importante de estas interrelaciones, deconstruir viejos conceptos y reconstruir un nuevo paradigma colaborativo basado en los desafíos actuales, que aseguren la continuidad, la resiliencia y la sostenibilidad del patrimonio y el turismo por igual. Una toma de conciencia de todas las partes involucradas, exige un creciente protagonismo  de la sociedad civil y  trabajar con las comunidades locales de  todos los lugares donde el turismo  impacta sobre el patrimonio de manera  particularmente crítica. Dado que nuestra Cátedra UNESCO de Turismo Cultural tiene un enfoque de valorización turístico sostenible del patrimonio cultural y natural, tomaremos este aspecto al hablar de las relaciones entre turismo cultural y comunidades en América latina. La región de América Latina y del Caribe posee un patrimonio natural y cultural de gran riqueza. Los 33 países de la Región han ratificado la Convención del Patrimonio Cultural y Natural de 1972.

La Región cuenta con 147 bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial: 101 bienes culturales 38 bienes naturales 8 bienes mixtos Desde yacimientos arqueológicos de la época pre-hispánica, centros históricos excepcionalmente preservados, o sobrecogedores emplazamientos naturales dotados de paisajes distinguidos por su biodiversidad, el patrimonio de la región sirve como base para el fortalecimiento ulterior del desarrollo sostenible y del rol de las comunidades locales, vital para su gestión y protección.

Un bien cultural o natural protegido y gestionado correctamente contribuye de manera directa al desarrollo medioambiental, social y económico, y ayuda a construir una vida mejor para la comunidad donde están emplazados.

Ahora bien, el interés de la mayoría de los gobiernos en inscribir sitios en la Lista del Patrimonio Mundial en sus territorios, puede no ser necesariamente compartido por las comunidades locales que habitan el área que alberga tales sitios. El interés por la participación comunitaria no fue una preocupación central de la UNESCO hasta comienzos de la década de 2000. De hecho, no está en el espíritu fundacional de la Convención del Patrimonio Cultural y Natural de 1972. Sin embargo, cada vez más, promover las comunidades, sus tradiciones, su cultura, su patrimonio material e inmaterial, e involucrarlas en la gestión de los territorios que habitan, parece ya insoslayable y una contribución clave para la consecusión de la Agenda 2030 y los ODS. Tal preocupación constituye un gran reto para los años por venir, tanto para los Estados Parte de la Convención de 1972 como para la UNESCO, e impulsó recientemente iniciativas como Our Word Heritage, movimiento global que ha destinado todo el año 2021 a revisitar aspectos de la Convención y aportar una serie de reflexiones y recomendaciones que se publicarán en 2022, al cumplir ésta sus 50 años. A la Red Unitwin UNESCO de Cultura Turismo y Desarrollo, que integra nuestra Cátedra de Argentina, le  fue asignado analizar en profundidad y repensar el tema del turismo y, en nuestro caso, concretamente el del turismo y las comunidades en América latina. El turismo es uno de los 12 temas abordados de la iniciativa OurWorldHeritage, así como también diversidad y género, derechos humanos, sostenibilidad, cambio climático y biodiversidad, entre otros. Este enfoque plantea la cuestión de la definición de comunidad y su relación con el territorio y con los bienes que se quieren preservar. Los valores de un sitio y el proceso de apropiación de esos valores a nivel local no es automático. En el caso de los sitios del Patrimonio Mundial, el valor universal excepcional no es un dato obvio para todas las personas que viven en un territorio. La apropiación comunitaria de un bien no debe imponerse sino co-construirse. En consecuencia, es importante analizar cómo se desarrolla la interfaz entre el turismo y las comunidades de acogida, que deben ser reconocidas como partes interesadas de pleno derecho, que pueden afectar el turismo y verse afectadas por él. Por lo tanto, las comunidades de acogida potenciales y reales deben participar y ser escuchadas en cualquier plataforma dedicada a la formulación de políticas turísticas, planificación turística, desarrollo turístico y operación de instalaciones turísticas y hoteleras. Más aún,  ya no pueden estar ausentes de ningún plan de desarrollo territorial y deben ser parte esencial de cualquier expediente o solicitud de inscripción ante la UNESCO. En relación a las tensiones que se pueden generar en la interacción entre el turismo y la comunidad, vamos a mencionar algunos casos emblemáticos, todos muy conocidos y sin ánimo de analizarlos en profundidad, lo que excedería los propósitos de esta presentación;  sino con el sólo objeto de ver cuán complejas pueden ser estas relaciones, que muchas veces terminan generando « identidades de vitrina », que promueven la mercantilización del patrimonio y son fuertemente expulsivas.

Colonia del Sacramento Un caso complejo es el del casco histórico de Colonia del Sacramento, en Uruguay, donde a la fuerte presión turística de este bien del Patrimonio Mundial desde 1995, se suma la desconexión de la comunidad en relación a la gestión del sitio. La ciudad experimenta un proceso de transformación, tanto física como social, asociado a los procesos de gentrificación. Sus habitantes sienten desapego con el barrio histórico, cuyos restaurantes, tiendas y diferentes comercios están casi exclusivamente dedicados a los visitantes. El sentido de no pertenencia de parte de los habitantes locales se ve agravado por la presión inmobiliaria, de resultados expulsivos para los pobladores históricos. La tarea de la administración local pasa por integrar a la comunidad en los niveles de planificación, desarrollo y operación, un proceso que por el momento no muestra avances, al menos visibles. Santuario Histórico de Machu Picchu 

 Otro caso muy complejo y de muy difícil interacción es el de las comunidades locales con el Santuario Histórico de Machu Picchu, en Perú. El sitio está situado en una parte bastante aislada de los Andes, en el valle de Urubamba, en su mayoría accesible por ferrocarril. La población local está compuesta por migrantes de diversas partes del Perú que en las últimas décadas se han asentado en la base, en Aguas Calientes, atraídos por las ganancias económicas que brinda el turismo. A medida que Machu Picchu se convirtió en un destino turístico internacional, imponiendo una presión cada vez mayor sobre el sitio arqueológico en sí, la población del centro urbano también creció. Al mismo tiempo, la ubicación geográfica de Machu Picchu y su relativo aislamiento generaron una serie de monopolios (transporte, hoteles, servicios de guía, etc) mientras que la calidad de los servicios turísticos declinaba, por la mera cantidad de visitantes. Machu Picchu siempre es un buen escenario para debatir. Hay muchos problemas y las expectativas no son homogéneas. Muchos habitantes de los alrededores del sitio arqueológico reclaman titularidad sobre tierras en el acceso, otros demandan ganar mejores espacios para participar y ofrecer actividades turísticas vinculadas al sitio u otros usos de las áreas comunitarias, no siempre vinculadas al turismo. Es evidente que quedan muchos conflictos por resolver en términos de potenciar un uso sustentable de la zona. Quebrada de Humahuaca 

 En el caso argentino de la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, su inscripción en el año 2003 en la Lista de Bienes del Patrimonio Mundial de la UNESCO fue en reconocimiento a la majestuosidad de un paisaje cultural que fue forjándose a lo largo de los últimos 10.000 años.  El proceso, impulsado desde el Estado Provincial, impactó en la vida cotidiana de las comunidades locales y obligó a redefinir las relaciones que establecían los diferentes actores con el patrimonio y entre si. En algunos casos se reconoció como mecanismo de memoria social en relación a configuraciones identitarias y demandas territoriales; en otros casos, fue considerado recurso de desarrollo económico asociado a proyectos turísticos; esta dinámica fue generando tensiones y conflictos.  La inexistencia de planes de manejo previos a la Declaratoria desencadenó situaciones que atentan contra la esencia de este patrimonio. Oaxaca

Otro caso interesante de mencionar, esta vez en relación a las ciudades coloniales latinoamericanas, es Oaxaca, en México, Patrimonio de la Humanidad desde 1987. Este sitio ha experimentado cambios sustanciales de gentrificación y modernización para satisfacer la demanda turística en los últimos años. Hay un cambio en el uso de la tierra debido, en buena medida, a la construcción de hoteles y estacionamientos que inciden en la conservación de monumentos históricos. El incremento del valor del suelo, unido a un aumento exponencial del número de visitantes, ha provocado una salida de población local y la oferta de servicios ha ocupado ese lugar. Oaxaca deja en evidencia hasta qué punto es complejo establecer consensos  ante problemas provocados por un fenómeno de impacto económico que deja grandes ingresos.

Islas Galápagos

Pero también hay casos exitosos de integración. Las comunidades que viven en las Islas Galápagos, en Ecuador,  han desarrollado un turismo sostenible a partir del desarrollo de políticas conservacionistas  que necesitan el consentimiento informado de todos los visitantes de las islas. Asimismo, el gobierno local protege por ley al Parque Nacional Galápagos. Su mantenimiento incluye una serie de Planes de Manejo para su conservación. El 97 por ciento de las Islas está protegida, así como toda la zona marina circundante. Muchas actividades están restringidas y las permitidas siempre tienen los ojos del Parque Nacional vigilando, con una comunidad incluída, no solo a nivel informativo sino también participativo.

Sierra Nevada de Santa Marta

En Colombia un caso de una relación "armónica" entre pueblos indígenas, patrimonio cultural y natural y turismo, es el de la Sierra Nevada de Santa Marta y, particularmente, el sitio arqueológico que se conoce como Ciudad Perdida, una especie de Machu Picchu colombiano que ahora transita el largo camino de ser candidato a Patrimonio Mundial. Allí son las propias comunidades indígenas quienes, organizadas, llevan a los turistas a Ciudad Perdida, por caminos ancestrales, a través de la selva, en una caminata de dos días.

Como decíamos, la  experiencia va demostrando que la inclusión del punto de vista,  intereses y expectativas de las comunidades locales o de acogida, es parte inescindible de cualquier  proceso de inscripción de un sitio o de cualquier plan de desarrollo territorial y debe serlo desde un principio. 

Alto Valle Calchaqui

He dejado para el final  el caso del Alto Valle Calchaqui, en la provincia de Salta, Argentina, por considerarlo un modelo posible de replicar en numerosas comunidades de América latina, depositarias y custodios de maravillosos bienes culturales y naturales de interés turístico. En 2018 nuestra Cátedra UNESCO de Turismo Cultural de Argentina organizó un Taller Internacional con miembros especialistas de la Red Unitwin UNESCO de Cultura Turismo y Desarrollo, con el propósito de identificar en el territorio los elementos a preservar en el marco de un desarrollo sostenible, respetuoso de las propias convicciones, de valores compartidos y de las tradiciones locales, y ofrecer conclusiones y recomendaciones a la comunidad local.

Cabe destacar que los Valles Calchaquíes (que además del Alto Valle en Salta comprende tramos de las provincias argentinas de Tucumán y Catamarca) fue  incluido en el año 2001 por la República Argentina en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en la categoría cultural, atribuyéndole los criterios II, III, IV, V y VI.  Desde entonces, la ficha no volvió a actualizarse, enriquecerse o modificarse, y sólo el impulso de los actores privados y autoridades locales, provinciales y nacionales, podrían reimpulsar la presentación. Tampoco se puede obviar en cualquier análisis que procesos de patrimonialización en el Noroeste argentino, como fue el caso de la Quebrada de Humahuaca,  operaron de manera negativa en el espíritu de los pobladores locales, despertando desconfianza y el temor latente de imposiciones externas en la evolución de estos procesos o de que un turismo mal gestionado pueda ser perjudicial para la comunidad local. Además  de  analizar y evaluar en el Taller las posibilidades y oportunidades del Alto Valle Calchaquí para un desarrollo turístico sostenible, respetuoso de los valores y tradiciones locales, la Cátedra organizó en forma paralela, en el salón Municipal de Cachi, un ciclo de conferencias destinado a la comunidad de los 5 municipios del Alto Valle - Payogasta, Cachi, Molinos, Seclantás y La Poma-, con el objetivo de informar y sensibilizar sobre las oportunidades de estos maravillosos sitios patrimoniales, con sus valores tangibles e intangibles y los beneficios de inventariarlos, protegerlos y ponerlos en valor.

Vivir en pueblos patrimoniales también conlleva la responsabilidad de valorarlos, protegerlos, preservarlos, conservar su integridad y autenticidad para las generaciones futuras. Sólo las comunidades  locales, depositarias de esos patrimonios, pueden decidir, en última instancia, qué quieren proteger y por qué.

No se trata de poner freno al turismo y a bienes culturales o naturales que los visitantes puedan tener la oportunidad de conocer y disfrutar en su integridad. El desafío es desarrollar un turismo sostenible, que respete la autenticidad de esos lugares, que promueva el desarrollo local y que las poblaciones puedan beneficiarse de todas las ventajas que significa ser depositarios de tales legados. Es un objetivo universal, valioso y necesario que también aplica, obviamente, para esta región única, cuyo patrimonio cultural vivo, de raíces ancestrales, tiene que convivir con las grandes transformaciones económicas, productivas y de sostenibilidad ambiental.

Entre las conclusiones se enfatizó la necesidad detectada de que el Alto Valle Calchaquí contara con un Plan de Ordenamiento Territorial a escala de su región, que debería contener aspectos de planificación estratégica como el de la visión y el modelo de desarrollo territorial futuro al que se aspira, construido en procesos participativos. Este Plan debería ser sancionado como ley provincial a fin de que se convierta en un instrumento normativo y regulatorio del crecimiento urbano, los usos del suelo, la subdivisión y condiciones de ocupación de la tierra, entre otros aspectos claves que se deben regular. La noticia positiva es que, a posteriori de este Taller de la Red Unitwin UNESCO, instituciones de la sociedad civil -la Fundación Grupo El Abra, de Cachi, y la Fundación Runas- con el apoyo de la Unión Europea, elaboraron un Plan de Desarrollo Territorial, que es una propuesta para el desarrollo sostenible de la microregión del Alto Valle Calchaquí, integrada por los 5 municipios mencionados. Se construyó de manera participativa y es un plan propositivo, con una mirada holística del territorio, que pretende unificar la legislación existente, en muchos casos contradictoria o con superposiciones, por una Ley marco para el desarrollo territorial que ya tiene el formato de anteproyecto para su tratamiento en la Legislatura provincial.

Ejemplos como el mencionado demuestran que en nuestras comunidades de America latina es factible trabajar desde las raíces de las identidades territoriales con una fuerte y constante participación de los actores locales.

Más allá de los territorios y sus instituciones, están las personas que muchas veces no se sienten representadas en estos procesos de patrimonialización percibidos, equivocadamente, como un tutelaje exógeno.

Hay que reconectar con las realidades territoriales y el caso del Alto Valle Calchaquí es un ejemplo en esa dirección. 

Muchas gracias.

Carmen María Ramos