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Los desafíos del cambio climático y su impacto en el turismo

Una mirada global y multidisciplinaria, sobre los impactos que el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad están generado en el turismo y el patrimonio cultural y natural.

Actas del 10° Seminario de la Cátedra UNESCO y Red Unitwin/Unesco de Cultura, Turismo y Desarrollo: Cambio Climático, Patrimonio Mundial y Turismo (pdf)»

Los impactos del cambio climático y las cuestiones ambientales en todos los órdenes de la vida son objeto de estudio desde hace ya varias décadas y han generado importantes acciones. Desde la primera Cumbre de la Tierra (1972), la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente de las Naciones Unidas (1983), la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (1988),la Segunda Cumbre de la Tierra (Rio de Janeiro,1992), el Protocolo de Kyoto (1997) o el Acuerdo de París (2015), numerosos son los ejemplos de intentar poner en práctica lo que ya sostenía el Informe “Nuestro Futuro Común” (también conocido como “Informe Bruntland”) en 1987. Entre sus consideraciones señalaba que, para satisfacer «las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias», la protección del medio ambiente y el crecimiento económico habrían de abordarse como una sola cuestión.

Han pasado más de 30 años y esa idea continúa en gran medida en el plano de las buenas intenciones, sin haber alcanzado resultados mensurables que permitan abrigar una esperanza respecto de cambios a esta altura imperiosos. A medida que los seres humanos avanzan en su interacción e intervención en los ecosistemas y los alteran, el resultado es una creciente pérdida de la biodiversidad. La tala de bosques, las carreteras, la expansión agrícola, la contaminación, los conflictos por los recursos, la fragmentación del hábitat, la rápida urbanización y el crecimiento de la población, acercan a las personas por primera vez a las especies silvestres y su hábitat, en una convergencia desafortunada de factores que empieza a reflejarse dramáticamente en el incremento de las enfermedades infecciosas, con aún desconocidas consecuencias a mediano y largo plazo.

Las más importantes autoridades sanitarias en el mundo estiman que tres cuartas partes de las enfermedades nuevas o emergentes que infectan a los humanos, como el ébola, el dengue, el zika, la fiebre amarilla o el caso del Covid-19 en el presente, se originan en la vida silvestre, dramáticamente modificada por la acción humana. La actual pandemia ya está causando una trágica pérdida de vidas y podría costar a la economía global varios billones de dólares. Uno de los sectores más afectados, a partir de este gravísimo panorama es, sin dudas, el turismo.

En 2016 el informe “World Heritage and Tourism in a Changing Climate” (Unep/Unesco, 2016) brindó información precisa y ejemplos de casos concretos, del impacto del cambio climático sobre el turismo y el patrimonio, especialmente en los sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, y cuán probable es que el cambio climático exacerbe las catástrofes naturales, sequías, inundaciones, incendios, así como los problemas causados por el desarrollo turístico no planificado y el acceso no controlado o mal administrado de los visitantes, y otras amenazas y tensiones, inescindibles de los impactos que la acción del hombre produce sobre el medioambiente.


Los incendios de 2019 en el Amazonas fueron devastadores (Fuente: Roiters/B. Kelly)

Enorme desafío
El cambio climático es el mayor desafío de la humanidad. Todas las regiones del mundo sufren sus efectos con mayor frecuencia o virulencia y todo hace prever que si no se produce una real toma de conciencia sobre la necesidad de hacer cambios drásticos en el estilo de vida y de consumo, el problema no sólo no desaparecerá, sino que se agravará exponencialmente. En todos los casos los sectores más pobres y vulnerables son los más afectados.

En síntesis, queda en evidencia que ya no resulta posible abordar el bienestar humano para todos, el cambio climático y la biodiversidad en forma aislada sin arriesgarnos a agravar los otros problemas. Dentro de las actividades humanas productivas, teniendo en cuenta que el turismo es uno de los sectores económicos más grandes y de más rápido crecimiento, responsable del 9% del producto interno bruto a nivel mundial, en este momento es una de las industrias más castigadas, aún sin por ello obviar que, a escala mundial, también es un factor importante que contribuye al cambio climático. Se espera que las emisiones de carbono del turismo, incluido el transporte aéreo, se dupliquen en los próximos 25 años. El cambio climático plantea un riesgo para la integridad y la preservación de los bienes culturales y naturales en general y de los del Patrimonio Mundial en particular, poniendo en peligro lo que los hace atractivos para los turistas. Los administradores de sitios se enfrentan a la evaluación de riesgos y la gestión del cambio ambiental, a menudo con pocos recursos e información científica sobre los escenarios climáticos locales. El cambio climático también puede afectar la seguridad, la calidad de la experiencia y la cantidad de visitantes del sitio e impactar dramáticamente en las economías locales que dependen del turismo.


Cierre de sitios naturales y culturales del Patrimonio Mundial en los 167 países en los que se encuentran. (Fuente: UNESCO, junio 2020).


Todo esto genera una inquietud para la que se necesitan respuestas urgentes. La propagación global y el impacto de la actual pandemia deja en indubitable evidencia las interdependencias entre todas las personas y comunidades en el planeta. La necesidad de apreciar tales interrelaciones globales –de las que el turismo es un ejemplo emblemático- y la forma en que las vidas de los seres humanos están conectadas entre sí, podrían convertirse en la lección más importante de la actual crisis sanitaria para las sociedades futuras donde -cada día más- la principal certeza es la incertidumbre.

Tal como hemos visto, las implicancias extraordinariamente extendidas de la actual pandemia permiten pensar en un cambio de paradigma en nuestras maneras de relacionarnos con el medio ambiente, de consumir, de viajar, de interactuar con nuestros semejantes, de utilizar la tecnología, con la convicción de que en numerosos aspectos muchas cosas cambiarán para siempre, sin poder imaginar fehacientemente aún cómo es el mundo que nos espera.

Impactos
Este es el foco de análisis que proponemos en nuestras actividades, a partir de la reflexión sobre los impactos que el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad están generado en el turismo y el patrimonio cultural y natural y la imposibilidad de pensar ambos aspectos -centrales en los objetivos de esta Cátedra UNESCO de Turismo Cultural- escindidos de las graves consecuencias que significan para la salud, la economía y el desarrollo sostenible a escala planetaria.

Como aliada para la consecución de los objetivos de la UNESCO, esta Cátedra se comprometió a trabajar en el plan de actividades presentado para su renovación por 4 años, en 2019- en el contexto general de la Estrategia a Plazo Medio de UNESCO 2014-2021 (37 C/4), cuyos objetivos globales son la paz y el desarrollo sostenible. En ese marco, desarrolla acciones vinculadas primordialmente al Programa IV Cultura y su objetivo estratégico 7: Promover, Proteger y Transmitir el Patrimonio. Entre los ejes de acción de este Objetivo se sostiene que “( ) el patrimonio está vinculado inextricablemente a los retos más apremiantes que afronta la humanidad: el cambio climático y los desastres naturales, la pérdida de diversidad biológica, el agua potable, los conflictos, el acceso desigual a los alimentos, la educación y la salud, la migración, la urbanización, la marginación social y las desigualdades económicas”. En efecto, “los desastres naturales y provocados por el hombre son ahora cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático, y se integran directamente en un círculo vicioso de conflictos y violencia".

La temática ambiental atraviesa la Agenda social de las Naciones Unidas cuyos objetivos permanecerán inalcanzables en tanto ella no sea abordada de manera global y responsable por los gobiernos, las corporaciones y la sociedad civil. La reflexión y llamado a la acción sobre un tema cada vez más acuciante y una creciente amenaza para la sostenibilidad del planeta, está entre los objetivos y razón de ser de nuestra Cátedra. También aspiramos a contribuir al fortalecimiento de la función de la UNESCO en la ejecución de la Agenda 2030.

Carmen María Ramos
Directora ejecutiva
Cátedra UNESCO de Turismo Cultural Untref-Aamnba